El turismo, la ganadería y la industria panelera de Cundinamarca dependen en buena medida de una carretera de 30 kilómetros que avanza a cuenta gotas.
En La María, una desviación ubicada en el kilómetro 53 de la autopista Bogotá-Medellín, entre La Vega y Villeta, Cundinamarca, el aire se torna polvoriento y denso. Allí es la entrada a la inspección de Tobia, que se ha convertido en sitio obligado para los deportistas de aventura que acuden por miles a practicar canotaje en los rápidos del Río Negro y escalada en roca. Pero como si se tratara de una coincidencia, la carretera hace juego con el paisaje extremo pues sus huecos, zanjas y barriales convierten el recorrido en una completa odisea. Lo curioso es que, en este punto, un enorme aviso anuncia el proyecto más grande de pavimentación de vías que tiene en Cundinamarca: el Plan 2.500. 30 kilómetros de carreteras que interconectan a los municipios de Nimaima, Nocaima, La Peña, Hinche y las inspecciones de Tobia y Paso del Rejo, donde además del turismo de aventura, que a pesar de la mala carretera atrajo 13.000 turistas el año pasado, se destaca la industria panelera y la ganadería. Pero aunque ha pasado año y medio desde que los pobladores de esta región vieron entrar máquinas e ingenieros, no hay un solo metro pavimentado y hasta finales de mayo los trabajos estuvieron paralizados. "Desde que llegaron los contratistas sólo arreglaron 500 metros pero los tuvieron que desbaratar porque quedaron mal", cuenta Luis Gabriel Mojica, habitante de Tobia. En algunos puntos de la vía se ven máquinas que retomaron la obra el mes pasado, luego de que Invías le canceló el contrato al Consorcio Proyectar por incumplimiento. "El turismo de aventura ha crecido de manera exponencial y hoy el municipio vive de eso, pues la industria panelera se ha venido diezmando por los bajos precios. La ganadería también se ha fortalecido pero necesitamos con urgencia que la vía esté lista para que entren los turistas y salgan las vacas", asegura Melquíades Ramírez, secretario general de la Alcaldía de Nimaima. Pero no solo esta vía tiene problemas en Cundinamarca. De los seis proyectos contratados, solo cuatro han arrancado y a mayo de 2007 solo 53 de los 220 kilómetros contratados para el departamento estaban ejecutados. "Los retrasos en estas obras tienen en jaque a muchos agricultores, ganaderos y hasta empresarios del turismo que invirtieron para mejorar sus negocios esperando que las carreteras trajeran progreso y hasta ahora solo han visto el polvo de las obras inconclusas" asegura Ernesto García, director de Vías de Cundinamarca. Fuente: Revista Cambio.
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