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Para Juan David Toro era su primera vez. Al divisar desde lo alto la imponente cascada de Juan Curí, en las tierras de Santander, una risa nerviosa delató la lucha de sentimientos que se libraba en su interior. Aunque el vértigo parecía dominar a este paisa, residente en Bogotá, la emoción y las ganas de refrescarse en esa caída de aguas cristalinas absorbió todo su temor y asumió el reto de enfrentar lo desconocido
Fue así como se armó de coraje, mientras Alberto Gómez, guía de aventureros.com, explicaba lo que es el torrentismo, una modalidad de turismo de aventura que hace parte de los deportes extremos y que consiste en descender una cascada con la ayuda de una cuerda o rapel.
El novato, de 29 años, escuchó atentamente las indicaciones del experimentado guía para tener un descenso seguro. Ya se había persuadido de que por ningún motivo debía soltar la mano derecha de la soga que lo bajaría por los 90 metros de la cascada y que era necesario flexionar las rodillas para evitar un golpe con el filo de alguna piedra. Así que después de encomendar su vida al santo de su devoción, se aferró del cordel y caminó de espaldas hasta llegar al borde del abismo.
De inmediato la adrenalina fluyó por sus venas cuando dejó caer su cuerpo al vacío y escuchó el estruendo del torrente que corría a su lado. El vértigo quiso hacer de las suyas; sin embargo, se mitigó con los primeros pasos y la sensación pronto se transformó en exceso de seguridad.
Entonces, con confianza, Juan David dejó deslizar la cuerda por el ocho y avanzó con fluidez mientras que el potente chorro de agua lo bañaba por completo. En este punto no evitó bajar la mirada para admirar la brillantez del arco iris que se formó con el rocío que dejaba escapar la cascada. Todo se traducía en serenidad, mientras el tiempo parecía detenerse. Posteriormente, al observar la poca distancia que faltaba por recorrer, el espíritu de Juan David Toro fue poseído por una sensación de conquista.
Después de descender los 90 metros de esta majestuosa cascada, su emoción evidenciaba que, definitivamente, había disfrutado una de las mejores vivencias. No importó su inexperiencia; valió más la obstinación por practicar esta actividad que, hasta hace no mucho, estaba reservada para los más osados; pero hoy es distinto.
Para realizar torrentismo no hace falta ser un avezado atleta pues, como dice Alberto Gómez, solo se necesita un espíritu aventurero. El único riesgo que se corre es el de enamorarse de este tipo de actividades .
Y de ello puede dar fe Juan David Toro quien desea repetir esta maravillosa experiencia.
Para los interesados, a pocas horas de Bogotá se encuentran hermosas cascadas que se prestan para la práctica de este deporte extremo como en los municipios de Tobia, Villeta, Villa de Leyva y Fusagasugá, entre otros.
Turismo lostobianos.com - Basilisco Ltda/ Tobia Colombia, Parque Principal
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